Usos medicinales del té negro

El té negro nace del té verde, al que dejan oxidarse y envejecer, lo que hace que su aroma sea más fuerte y tenga más cafeína. Los beneficios de sus propiedades son más duraderas. Estas características le han dado mucha relevancia sobre todo en el mercado occidental. Las personas, por lo general, consumen el té negro como una bebida, ya sea solo o con otras especies. Su bondad más conocida es su alto contenido de cafeína, ideal para quienes desean mantenerse en alerta. Asimismo, contiene una gran cantidad de antioxidantes (flavonoides) beneficiosos para el corazón, los vasos sanguíneos, y retrasar el envejecimiento del organismo. Se sabe que estos antioxidantes son también anticancerígenos. Según un estudio de investigadores de la Universidad de Kentucky, el té negro (78%) superó al té verde (55%) en la reducción de síntesis del colesterol en las células del hígado de ratas. Nada en exceso es saludable, por eso la Administración para Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos considera al té negro como un alimento seguro para todas las personas, siempre y cuando se beba con moderación, de lo contrario podrían aparecer efectos secundarios como taquicardia, insomnio, ansiedad, nerviosismo, dolor de cabeza o de estómago, irritación estomacal, pirosis (sensación de ardor en la boca del estómago), vómitos, diarrea, gases, colitis, aumento en la frecuencia de micción, irritabilidad, alteraciones en el ritmo cardiaco, zumbido en los oídos, mareos y/o dolores musculares. Lo recomendables es no beber más de cinco tazas de té negro al día. Las embarazadas no deben sobrepasar los 200 mg al día.

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