El lado oscuro de las dietas milagrosas

Los medios, sobre todo Internet, son una gran fuente de información para encontrar dietas que ofrecen perder peso de manera rápida. Sin embargo, estas ‘dietas milagrosas’ no son las más adecuadas para la salud y la buena nutrición, porque son muy radicales y acaban por producir el ‘efecto rebote’: el organismo al tener tantas deficiencias calóricas convierte lo primero que se ingiere en reservas de grasa, provocando el aumento de peso.

Una dieta sana es equilibrada y se basa en la variedad de los alimentos, aporta la cantidad de calorías adecuadas al consumo energético de la persona, según su edad, actividad física y estado de salud.

Dieta no es dejar de comer, es comer saludable. Algunos consejos que pueden ayudarte a mantener una buena alimentación:

  • Proponte metas alcanzables. No es adecuado perder más de un kilo por semana.
  • Trata de cambiar de manera sostenible tus hábitos alimenticios.
  • Come cinco veces al día, tres alimentos principales y dos meriendas saludables, pues dejar de consumir alimentos durante largo tiempo solo causará un exceso en la siguiente ración.
  • Come despacio, sin distracciones como la televisión, así asimilarás y serás consciente de lo que consumes.
  • Hidrátate lo suficiente: ocho vasos de agua como mínimo.
  • Aumenta tus porciones de frutas y verduras.
  • Desayuna todos los días.
  • Consume pescado por lo menos tres veces a la semana, pues tiene muchas proteínas y es bajo en grasas, en comparación con el pollo o la carne de res.
  • Evita los embutidos y las frituras.
  • No suprimas el pan, las pastas, el arroz, las papas, ni las legumbres. Recuerda que los carbohidratos son importantes en la dieta, opta por los integrales en porciones moderadas.
  • Trata de hacer deporte, si no tienes tiempo siempre hay opciones que pueden ayudarte: camina, elige las escaleras en lugar del ascensor.

Recuerda que los extremos son muchas veces perjudiciales. ¡Elige el balance de tu dieta!

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